miércoles 28 de enero de 2009

Revolución

Juan Paredes -indio tarahumara- lustra afanosamente las botas del general, que fuma en silencio. Una tensión oscura flota en la habitación. El pueblo es un enjambre de rumores. Los federales lo saben: en sus filas tienen un espía. El indio alza la vista para indicar al jefe que el trabajo está hecho.
El general lo mira, y sus ojos son dos tizones encendidos por un odio milenario. Juan lo sabe: el paredón que se alista es para él, como hace siglos se alistó una hoguera, hace cien años una soga y hace doscientos una guillotina. Sale del cuarto despacio, se enfila hacia el paredón con calma, sabiendo que en este siglo, tampoco llegará a cumplir treinta.

2 comentarios:

insomne dijo...

GENIAL EL MICRO CUENTO.......
ME ENCANTO COMO PLANTEA CON IRONIA EL FINAL EL TEMA DE LA REENCARNACION!
SALUDOS!

tradeink dijo...

am the other.
communicate with me.
am here for in search of
other brilliance.

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YooOO opinoOOO...