
De vez en vez siento ganas de escribir. Entonces abro la cortina y ahí está. El muy maldito se cree capaz de dominarme transfiriéndome sus deseos. Al principio graznaba y picoteaba en la ventana, intentando despertar lástima por su condición de animalejo a la deriva. Luego, ofreció dejar las cosas como estaban, siempre y cuando yo aceptara escribir sus estúpidos relatos.
La culpa es suya, primero por alimentarme y luego, por creer que respetaría el acuerdo. Ahora que vivo en un sitio seguro, seco y abrigado, no pienso volver a lo de antes. El día que se metió en mi cuerpo y yo en el suyo, firmó su sentencia de muerte. Se lo debe a ese deseo malsano de querer volar. Como ya me ha fastidiado suficiente, hace tres días dejé de alimentarlo. Como dice el refrán: “Cría cuervos...”

3 comentarios:
Breve y muy bueno. Y el eco de Poe se escucha a lo lejos... "Nunca más, nunca más..."
Suerte tendría yo si mis textos se parecieran aunque sea un poquito a los de Poe. Agradezco mucho el comentario y la lectura.
Saludos
work worth
Publicar un comentario en la entrada
YooOO opinoOOO...