viernes 3 de abril de 2009

Ave negra



De vez en vez siento ganas de escribir. Entonces abro la cortina y ahí está. El muy maldito se cree capaz de dominarme transfiriéndome sus deseos. Al principio graznaba y picoteaba en la ventana, intentando despertar lástima por su condición de animalejo a la deriva. Luego, ofreció dejar las cosas como estaban, siempre y cuando yo aceptara escribir sus estúpidos relatos.

La culpa es suya, primero por alimentarme y luego, por creer que respetaría el acuerdo. Ahora que vivo en un sitio seguro, seco y abrigado, no pienso volver a lo de antes. El día que se metió en mi cuerpo y yo en el suyo, firmó su sentencia de muerte. Se lo debe a ese deseo malsano de querer volar. Como ya me ha fastidiado suficiente, hace tres días dejé de alimentarlo. Como dice el refrán: “Cría cuervos...”

3 comentarios:

Mobtomas dijo...

Breve y muy bueno. Y el eco de Poe se escucha a lo lejos... "Nunca más, nunca más..."

Florieclipse dijo...

Suerte tendría yo si mis textos se parecieran aunque sea un poquito a los de Poe. Agradezco mucho el comentario y la lectura.
Saludos

tradeink dijo...

work worth

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