lunes 29 de marzo de 2010

Alguien, en alguna parte


A Carolina Amador Bech

Secuencia I. Exterior. Día.

Sentado sobre una banca desvencijada, Ben escucha el sonido de un violín que alguien toca a lo lejos y recuerda la tarde en que sepultaron a su madre, cuando descubrió que la melancolía podía convertirse en notas musicales. Se pregunta si el día que lo sepulten a él habrá alguien que llore en silencio, con los ojos cerrados, esperando despertar en cualquier momento de lo que ojalá sea un sueño.

Se pregunta si cuando esté allá abajo, hundido para siempre en la tierra y no quede de él más que un nombre en letras pequeñas al final de tres o cuatro malas, habrá quien sepa que existió. Baja la mirada y observa sus botas de piel, tan gastadas como las de Clint Eastwood en Harry el suicio, pero con menos personalidad. Mirarlas le recuerda el tiempo perdido, el esfuerzo no recompensado, así que fija la vista en el horizonte, que ha adquirido un maravilloso tono magenta.

Nada más cinematográfico que un atardecer magenta—, dice para sí mismo.

Baja de nuevo la vista y experimenta un repentino cambio de humor. Ya no está triste. Se pregunta si esa mutación súbita en sus emociones tiene que ver con ese hermoso cielo.

Podría ser eso—, piensa.

Y pesimista como es, omite la posibilidad de que ese giro en su estado de ánimo obedezca a que finalmente, en alguna parte, un guionista melancólico que se ha pasado veinte horas aporreando un teclado tratando de arrancarle una buena historia de ciencia ficción se ha dado por vencido y, obedenciendo a su instinto melodramático, ha comenzado a escribir una secuencia que se desarrolla de día, en el exterior, en un parque donde Ben se sienta en una banca a pensar en el tiempo que ha perdido buscando convertirse en actor y de pronto, al levantar la vista de sus botas desgastadas, se encuentra con un cielo maravillosamente magenta que lo pone de buenas.

1 comentarios:

  1. Querida Florieclipse, el cuento que solicitaste hace un buen tiempo, hoy está publicado. Espero tus comentarios. Gracias por confiar en los cuentitos.

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